
Es una de las preguntas que más me hacen en consulta: "¿de verdad hace falta quitarme las muelas del juicio?". La respuesta casi nunca es la misma para todo el mundo. Si el tercer molar erupciona recto, con espacio suficiente y sin provocar problemas, puede convivir sin molestias toda la vida sin necesidad de extraerlo. El problema aparece cuando queda retenido o erupciona torcido: entonces puede empujar al diente vecino, quedar semicubierto por la encía (lo que favorece infecciones repetidas) o ser imposible de limpiar bien con el cepillo, lo que termina en caries. En esos casos sí recomiendo la extracción, mejor antes de que dé síntomas que cuando ya hay una infección activa o mucha inflamación. La edad también importa: cuanto más joven se opera, más fácil suele ser la recuperación, porque el hueso y la raíz todavía no están completamente formados. Por eso en las revisiones de nuestra clínica en Córdoba valoramos con una radiografía la posición real de cada muela antes de decidir si conviene intervenir o simplemente vigilarla.
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