
En consulta escucho casi cada semana los mismos mitos sobre el blanqueamiento dental, así que prefiero aclararlos aquí. El primero: no todo el mundo puede hacérselo a cualquier edad; recomendamos esperar hasta los 16-18 años, cuando el esmalte y la pulpa dental han madurado del todo. El segundo mito es que el blanqueamiento debilita el diente para siempre: bien realizado y supervisado, no daña el esmalte, aunque sí puede provocar sensibilidad temporal los primeros días. El tercero es pensar que un producto muy fuerte da mejor resultado; en realidad, la clave no es la concentración, sino una valoración previa de la boca, para descartar caries o encías inflamadas antes de empezar. Tampoco es un tratamiento definitivo: el color vuelve a oscurecerse poco a poco con el tiempo, sobre todo si se fuma o se toma mucho café o vino. Por eso en nuestra clínica dental de Córdoba siempre explicamos antes qué esperar, para que el resultado dure y convenza de verdad.
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