
Es una queja muy habitual en consulta: "me duele un diente en cuanto tomo algo frío". La causa más frecuente es que la dentina, la capa que hay bajo el esmalte, ha quedado expuesta, ya sea por desgaste del esmalte, retracción de las encías o un cepillado demasiado agresivo con cerdas duras. Esa dentina tiene miles de diminutos canales que llegan hasta el nervio, así que cualquier cambio brusco de temperatura se transmite directamente y provoca esa punzada característica. No siempre es motivo de alarma, pero sí conviene identificar la causa: puede ser bruxismo, una caries incipiente, una encía inflamada o simplemente un cepillado incorrecto. Mientras encontramos el origen, ayuda usar una pasta dental específica para dientes sensibles y cambiar a un cepillo de cerdas suaves. Lo que no recomiendo nunca es acostumbrarse a la molestia sin más: si la sensibilidad persiste más de dos o tres semanas, o es cada vez más intensa, hay que revisarlo, porque en algunos casos esconde un problema que sí necesita tratamiento.
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