
En mi consulta en Córdoba veo cada semana pacientes preocupados por una llaga que no cicatriza o una afta que ha aparecido de la nada. La mayoría de las lesiones en la mucosa oral —la piel que recubre el interior de la boca— son benignas y se curan solas en una o dos semanas, pero conviene saber distinguir cuándo es solo una molestia pasajera y cuándo merece una revisión.
Las aftas bucales son de los motivos de consulta más frecuentes en medicina oral. Suelen aparecer por pequeños roces —morderse el carrillo, un cepillado brusco, una prótesis mal ajustada—, por bajadas de defensas, estrés o carencias de hierro, ácido fólico o vitamina B12. Duelen especialmente al hablar o comer algo ácido o picante, pero no dejan cicatriz y casi siempre desaparecen solas en 7-14 días.
Otra duda frecuente en consulta es la diferencia entre una afta y un herpes labial: aunque a veces se confunden, no tienen nada que ver entre sí. El herpes aparece siempre en el borde externo del labio, empieza con hormigueo y ampollas, y es contagioso porque lo provoca un virus. El afta, en cambio, sale dentro de la boca —en la mejilla, la lengua o la encía— y no es contagiosa. Saber distinguirlas ayuda a no aplicar el tratamiento equivocado.
| Afta | Herpes labial | Candidiasis oral | |
|---|---|---|---|
| Dónde aparece | Dentro de la boca | Borde externo del labio | Lengua, mejillas, paladar |
| ¿Contagia? | No | Sí, es un virus | Normalmente no |
| Duración típica | 7-14 días | 7-10 días | Hasta tratar la causa |
En pacientes que veo en Córdoba con prótesis dental o corticoides inhalados también puede aparecer una candidiasis oral: manchas blanquecinas que sí se desprenden al rascarlas, a veces con molestias al tragar. Se trata con antifúngicos, y conviene confirmar el diagnóstico antes de automedicarse.
Otro motivo de consulta habitual es la boca seca, o xerostomía. No es solo una molestia: la saliva protege frente a caries e infecciones, así que cuando escasea aumenta el riesgo de ambas. Puede deberse a respirar por la boca, a ciertos medicamentos —antihistamínicos, antidepresivos, algunos para la tensión—, o simplemente a beber poca agua a lo largo del día. Chicles sin azúcar, sorbos de agua frecuentes y evitar el alcohol o el tabaco ayudan a aliviarla mientras se identifica la causa. Si es persistente, merece la pena comentarlo en consulta, porque a veces es la primera señal de otra cosa que conviene valorar.
Lo que sí me hace mirar con más atención es una llaga que dura más de 2-3 semanas sin mejorar, que cambia de color o de textura, que sangra sin motivo aparente, o que aparece siempre en el mismo sitio sin causa clara. También cualquier mancha blanca o roja persistente que no se puede rascar. No significa necesariamente nada grave, pero sí que merece una exploración para descartarlo con tranquilidad.
Mientras una lesión cicatriza, ayuda evitar alimentos muy ácidos, picantes o abrasivos, mantener una higiene suave con un cepillo de cerdas blandas, y beber suficiente agua durante el día. Y si la molestia te hace posponer la revisión por miedo a que duela más tocarlo, dímelo sin problema: en Clínica Dental Aranda, en Córdoba, adaptamos la exploración para que sea lo menos molesta posible, algo especialmente importante si ya sientes miedo al dentista.
Información general que no sustituye una exploración clínica. Si una lesión persiste, cambia de aspecto o te preocupa, pide cita para valorarla. Última revisión: agosto de 2026.
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