
Cada vez veo más adolescentes y también adultos que preguntan por los alineadores dentales en vez de por el bracket tradicional. Son férulas transparentes que mueven los dientes poco a poco, y su gran ventaja es que se retiran para comer y cepillarse, algo que se agradece en el día a día. Pero no todos los casos se resuelven igual de bien con ellos: antes de empezar estudio la mordida, el estado de las encías y qué objetivo queremos conseguir. Lo que más me importa siempre es que el diagnóstico sea claro y realista desde el primer día, sin promesas que luego no se cumplan. Un buen tratamiento con alineadores no empieza con la férula, empieza con una planificación cuidadosa y revisiones bien controladas en la clínica.
← Volver al blog