
El frenillo lingual corto es una consulta que recibo casi cada semana, normalmente porque la matrona o el pediatra lo detectan al poco de nacer. Se trata de una membrana bajo la lengua más corta o tensa de lo habitual, que en algunos bebés dificulta el agarre al pecho o, más adelante, la pronunciación de ciertos sonidos. No todos los frenillos cortos necesitan tratamiento: hay que valorar si realmente limita el movimiento de la lengua, no solo su aspecto. Cuando sí interfiere, la solución suele ser sencilla y rápida, con una recuperación muy buena en bebés. Es una duda muy frecuente en las primeras semanas de vida, y entiendo que genere inquietud en los padres primerizos. Si tenéis dudas después de una revisión pediátrica, en la clínica podemos valorarlo junto a vosotros con calma, sin prisas ni alarmas innecesarias.
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